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Mensaje de D. José Manuel Lorca Planes, Cuaresma 2013

Semana Santa, 2013

Queridos cofrades,

Este año, marcado profundamente por la invitación del Papa Benedicto XVI a celebrar un Año de la fe,  está siendo un tiempo de gracia y de bendición para todos. Vosotros sois unos privilegiados dentro del seno de la Iglesia, porque os ha regalado el Señor una especial vocación, la pasión por mostrar las imágenes de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, como heraldos de buenas noticias, como nuevos evangelizadores. La cercanía y el amor que ponéis en las actividades de las Hermandades y Cofradías os sirve para revivir, actualizar, meditar y profundizar en el Misterio de la fe y del amor misericordioso de Dios, al que nos lleva necesariamente la misma fe.

El desarrollo del calendario litúrgico favorece vuestra actividad y servicio a la Iglesia, porque las procesiones salen a la calle en una Semana Santa, donde la Iglesia celebra los misterios de la Salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida terrena, comenzando por la entrada mesiánica en Jerusalén. Pero, antes ha habido un largo tiempo de preparación, la Cuaresma, un tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión. A todos nos ha llevado la liturgia de la Iglesia a reconciliarnos con Dios y con los hermanos. Cuando el miércoles de ceniza se nos dice: “conviértete y cree en el Evangelio” nos están diciendo tómate en serio la fe. En la vida de un cristiano la fe ocupa un lugar central, porque le configura todo el ser y le hace parecerse a Jesús. ¿Cómo se explicaría que un cristiano rodeado de enemigos que quieren su mal, que le ponen trampas o le hacen daño, en lo primero que piense sea en perdonar? Es evidente que ese impulso a amar y a perdonar no sale de él, sino que debe brotar de otra fuente, la fuente de donde brota es Cristo presente en él.  Cristo se convierte en fuente de amor y nos transforma, nos hace otros. Más, este estilo de ser hay que cuidarlo con mimo, porque si no morirá; el amor de Dios crecerá dentro de nosotros si lo cuidamos, mediante la oración, la escucha de su Palabra, la celebración de los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Penitencia. Todo eso si vivimos de verdad como cristianos.

Hay otro aspecto que no puede pasar por alto y es que cuando uno vive según el corazón de Dios, el Señor te hace abrir el corazón a los demás, sensible a sus necesidades, hermano de tu prójimo y te da la fuerza para responder al odio con el amor y a la ofensa con el perdón. Es muy serio esto, pero a nadie se le oculta que el conocimiento de Dios nace de un camino de purificación interior, que comienza con la conversión del corazón, gracias a la fuerza de la fe y del amor, como nos lo recuerda siempre el Papa Benedicto XVI.

A todos vosotros, fieles cofrades, en este año reconocido por las grandes dificultades sociales, afectado por el fenómeno de la crisis, del desempleo y otros focos de sufrimiento y dolor para muchos de nuestros conciudadanos, os ruego que pongáis el máximo interés a la hora de preparar las actividades religiosas de la Cofradía y las procesiones, para que la gente, cuando os vea pasar por las calles de nuestros pueblo y ciudades, puedan llegar a quien es la verdadera fuente de todo amor y esperanza, a Cristo. Facilitadles las cosas, por medio de la caridad, que esto hablará como un libro abierto de Dios y será el mas bello discurso evangelizardor. El Papa nos ha dicho que la fe tiene efectos sociales, precisamente por esto, porque quien conoce a Dios tiene un corazón grande y no se cruza de brazos ante las necesidades, sino que responde con la caridad. La fe y la caridad van de la mano siempre, pero  este año especialmente. Sin embargo, aunque existe el hambre de pan, no es menor el hambre de Dios, “se tiene la tendencia a reducir el término caridad a la solidaridad o a la simple ayuda humanitaria. En cambio, es importante recordar que la mayor obra de caridad es precisamente la evangelización, es decir, el servicio a la Palabra. Ninguna acción es más benéfica y, por tanto, caritativa hacia el prójimo que partir el pan de la Palabra de Dios, hacerle partícipe de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la Palabra de Dios, hacerle partícipe de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la relación con Dios: la evangelización es la promoción más alta e integral de la persona humana.” (Benedicto XVI, mensaje de Cuaresma).

Que Dios bendiga a toda la familia cofrade de la Diócesis de Cartagena y os ilumine en este Año de la fe para vivir según el corazón de Cristo, en comunión íntima y personal con Él.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena en España